De qué manera servirías a una persona que salvó tu vida, ha estado cercano en los momentos más complicados de tu existencia y ha sido generoso para suplir todo tipo de carencia? Sin duda alguna, la manera en la que serviríamos a esta persona que ha demostrado amor descomunal hacia nosotros sería con fervor y entrega absoluta; no buscaríamos servir sin ganas, fuerzas o compromiso, todo lo contrario, pondríamos especial esmero en servir a aquella persona que ha sido buena con nosotros.
El pensamiento anterior me llevó a recordar los primeros momentos en donde con conciencia servía y entendía el enorme privilegio de ser escogido por Dios para realizar una tarea, no importaba si esta tarea iba a ser anónima o me iba a poner en el ojo público, eso no es lo que determinaba la entrega o el empeño que le iba a poner a dicho servicio; lo que determinaba el empeño y la entrega que iba a dar por la tarea, era que iba a ser una manera más de servir a Dios, servir a su iglesia y adorar con intensidad de esa forma al Dador y Salvador de nuestras vidas. Sin embargo, tengo que comentar que a veces esta entrega por el servicio a Dios puede venirse abajo, hay muchos detonantes que podrían apagar nuestras ganas por servir con toda pasión a nuestro Dios. Pensaba en las decepciones que podemos tener dentro de nuestras comunidades de fe, una pareja que te traicionó, un pastor o líder que abusó de su poder y cometió faltas, un hermano que con palabras o con su actitud menospreció tu trabajo, un pecado que te quito las ganas de trabajar para Cristo; existen muchos detonantes que podrían estar menguando nuestras ganas de servir con pasión.
Preguntándome acerca de textos bíblicos que hablan de la pasión con la que servían algunos personajes de la Biblia, fue inevitable poder considerar al apóstol Pablo, como ejemplo de pasión y entrega en el servicio a Dios.
El avivamiento que experimentó el apóstol Pablo en Hechos 9, es detonado por un encuentro sobrenatural con Jesús, fue un encuentro que lo renovó por completo, cambió su interior, lo direcciono al propósito por el cual él había sido creado, dándole ganas de adorar y servir a aquel que lo había cautivado por completo, le había dado una renovación en su vida y había reivindicado su camino.
Durante varios pasajes de la Biblia podemos ver aquella entrega y pasión con la que el apóstol Pablo servía a su prójimo, pero uno de los pasajes bíblicos que más me llaman la atención y me hacen tener conciencia de la entrega con la que este hombre de fe servía se encuentra en 2 Corintios 11:23-28, NTV. Este versículo dice lo siguiente: ¿Son siervos de Cristo? Sé que sueno como un loco, ¡pero yo lo he servido mucho más! He trabajado con más esfuerzo, me han encarcelado más seguido, fui azotado innumerables veces y enfrenté la muerte en repetidas ocasiones. En cinco ocasiones distintas, los líderes judíos me dieron treinta y nueve latigazos. tres veces me azotaron con varas. Una vez fui apedreado. Tres veces sufrí naufragios. Una vez pasé toda una noche y el día siguiente a la deriva en el mar. He estado en muchos viajes muy largos. Enfrenté peligros de ríos y de ladrones. Enfrenté peligros de parte de mi propio pueblo, los judíos, y también de los gentiles. Enfrenté peligros en ciudades, en desiertos y en mares. Y enfrenté peligros de hombres que afirman ser creyentes, pero no lo son. He trabajado con esfuerzo y por largas horas y soporté muchas noches sin dormir. He tenido hambre y sed, y a menudo me he quedado sin nada que comer. He temblado de frío, sin tener ropa suficiente para mantenerme abrigado. Además de todo eso, a diario llevo la carga de mi preocupación por todas las iglesias.
Siempre que leo el pasaje anterior, me doy cuenta de la pasión y esfuerzo con el que hay que servir a Dios y de esta manera ser fieles al propósito por el cual Él nos trajo al mundo. El apóstol Pablo nos da un ejemplo de todas las batallas que enfrentó como servidor de Cristo, nos muestra que luchó contra su mismo pueblo y contra situaciones incontrolables como las tempestades que también de alguna manera golpeaban su misión y servicio por Dios. Aún, a pesar de todo el sufrimiento que enfrentó él, continúo sirviendo a su Padre hasta poder decir: He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel. Ahora me espera el premio, la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me dará el día de su regreso; y el premio no es solo para mí, sino para todos los que esperan con anhelo su venida.
¿Qué tan satisfecho y consciente del trabajo que hiciste debes de estar para poder escribir las palabras que anteriormente leímos? Sin duda, la vida del apóstol Pablo también fue un ejemplo para las ovejas que él pastoreaba, ya que, durante ese tiempo, la persecución de los cristianos era algo inherente al camino de la fe.
Nos podemos dar cuenta de que el ejemplo de los primeros discípulos de Jesús a sus sucesores era de alto impacto, porque se replicaba en sus vidas la pasión y entrega hasta la muerte que su Maestro les dio en la cruz del calvario.
Uno de los primeros ejemplos que vienen registrados en escritos históricos no bíblicos que hablan de la pasión y entrega con la que servían los líderes sucesores a los primeros 12 discípulos de Jesús, es el de Policarpo, quien según algunas fuentes históricas fue nombrado líder por el apóstol Juan (uno de los doce discípulos de Jesús) de la iglesia de Esmirna.
Policarpo fue un fiel servidor del Señor hasta llegar a edad avanzada, cuando fue perseguida la iglesia de la cual él era líder, fue tomado por el imperio Romano para ser ejecutado en un estadio. Estando en ese lugar le pedían que negara su fe con la frase “Fuera los ateos” porque los cristianos se negaban a creer en los dioses romanos por ende eran considerados ateos. Policarpo se negó a hacer pública esa declaración y fue condenado a morir en la hoguera; ni siquiera fue necesario clavarlo en la estaca para que no se moviera en el fuego, el mismo dijo: “déjenme como estoy, el que me da fuerzas para soportar el fuego, me dará fuerza para permanecer en la estaca sin ser clavado a ella”. Así que Policarpo fue quemado vivo, algunos de los observadores mencionan que el fuego no consumía o hacía daño a Policarpo, por lo tanto tuvieron que apuñalarlo con una daga para poder terminar con su vida. Este ejemplo de entrega y pasión por el evangelio sirvió para motivar y avivar la fe de aquellos que continuaban siendo perseguidos y es un ejemplo que en conjunto con los relatos bíblicos que podemos ver de mártires como Esteban, nos dejan ver porque estos personajes fueron trascendentes y causaron cambios significativos en los lugares donde ellos se paraban.
Los siervos de Cristo que adoran sirviendo con pasión, son personas que dejan huella en su alrededor, causan alto impacto porque dan lo mejor de sí para la obra de Dios; son personas que tal vez son golpeadas constantemente pero que encuentran la resiliencia suficiente en su fe para levantarse sacudirse el polvo y continuar con la misión.
Lo bonito de servir con pasión es que se contagia, el líder o siervo apasionado transmite a sus cercanos esa misma pasión y motivación que lo impulsa a ser fiel a su propósito. No podemos buscar trascender en un mundo dominado en oscuridad con una fe apagada y opacada por la amargura que causa el pecado de nuestro prójimo hacia nosotros o de la maldad que podría estar habitando en nosotros. Este mundo necesita personas dispuestas a dejar el cristianismo que se ha vuelto una tradición y comenzar a ver personas que hacen a Cristo una realidad en nuestro presente.
Existe una película cristiana basada en la vida real llamada “La revolución de Jesús” que habla precisamente de un avivamiento que experimentaron los creyentes norteamericanos en el siglo pasado donde en pleno movimiento hippie que no solo era caracterizado por el “amor y la paz” que decían tener sino por el incremento masivo de personas adictas a drogas, un grupo de creyentes decidieron hacer a Jesús relevante dentro de todos aquellos que buscaban en sustancias la paz y el amor, la labor de ellos creció tanto y fue tan importante dentro de la comunidad hippie que muchos de ellos fueron convertidos al cristianismo, dejaron las adicciones y hoy en día son pastores de iglesia que, gracias a que un grupo de personas con el corazón encendido por el Espíritu Santo decidieron con pasión servirles, abrirles las puertas de sus templos pudieron conocer al único que era capaz de llenarlos de aquello que estaban desesperados por encontrar.
Te invito a reflexionar en la manera en la que estás sirviendo a Dios, cuál es la fuente de tu motivación en tu servicio, cuál será el testimonio que los demás pueden ver en ti, con cuánta entrega, compromiso y pasión sirves a Dios, y si has notado que tu espíritu y ganas de servir se ha apagado, hay alguien que está dispuesto a escucharte a través de la oración que te puede dar nuevas fuerzas, nueva motivación y un nuevo propósito para continuar en este camino.
Que el Señor Jesús sea en tu diario vivir.

